lunes, 19 de septiembre de 2011

ACCESORIOS NUPCIALES

Los accesorios nupciales forman parte de la historia

El velo
El uso del velo data de finales del siglo XVIII. Las teorías se entremezclan con las costumbres hasta llegar a nuestros días. Hay numerosas explicaciones acerca del origen del velo de la novia, pero ninguna totalmente satisfactoria. No falta, desde luego, la de la novia raptada y cubierta para que no pudiera reconocer el camino.
Velo viene de la palabra velar o proteger a la mujer. Otros investigadores apoyan las teorías de la fidelidad y el aislamiento.
Pero lo que si sabemos de cierto es que desde finales del siglo XVIII comenzó a ser utilizado por la novia como símbolo de pureza, y actualmente es un complemento nupcial que sigue vigente.
Han cambiado los materiales y las formas hasta lograr convertirse en un elemento elegante y favorecedor.
Cortos hasta la cintura o las caderas, o largos hasta el tobillo o el suelo, cubren la cara de la novia y se echan hacia atrás después de la ceremonia.

Los anillos
El anillo de bodas define la acción de aliarse y ¿no os parece que un matrimonio es una de las más estrechas alianzas a las que pueden llegar dos seres humanos? De ahí viene el nombre que designa el anillo de boda.
Parece ser que su uso, como símbolo de matrimonio, se remonta a la III dinastía del Antiguo Imperio en Egipto, dos mil años antes de Cristo.
También es muy curioso que algo que pusieron de moda los Faraones es válido también en nuestros días y se ha convertido en una costumbre adoptada por la mayoría de las culturas y religiones.
Su forma circular indica la eternidad, sin principio ni fin, y el oro, metal indestructible, quiere simbolizar el amor sólido e inamovible.
Fue el Papa Nicolás I, durante la Edad Media, quién impuso el anillo en el dedo de las prometidas, como especie de precontrato que aseguraba la boda.
Colocarlo en el dedo anular de la mano derecha viene de la creencia de los médicos griegos, quiénes decían que existía una vena propia del amor.
Sea cual sea el motivo, seguro que estaréis conmigo en que son maravillosas las formas y la riqueza de materiales, y su brillo atrae a cualquier mujer y... también al hombre.
El ramo
En los años ochenta, y para sustituir el librillo de oración como elemento esencial de clase, las flores pasan a las manos de la novia.
En la Provenza, la tradición manda confeccionar el bouquet con flores de campo secas. En los países de lengua germana, las flores de la novia son de mirto, que los griegos consideraban sagradas, como la flor del amor de la diosa Afrodita.
En 1854, la boda de la legendaria Sissi con Francisco José de Austria estableció el uso de la guirnalda de rosas, la flor del amor. Esta flor que es todavía muy apreciada y que sabiamente combinada aporta un toque muy personal al ramo de novia.
Supersticiones
A lo largo de los siglos se han ido acumulando innumerables supersticiones en torno a la boda. Muchas de ellas surgieron de forma fortuita, pero llegaron a consolidarse y convertirse en costumbres que aún perduran. Otras forman parte de antiguos ritos de distintas religiones que, superponiéndose, se unificaron en nuestras tradiciones.
La primera boda reconocida como sacramento fue la de Caná, y ello se debe a que entre los invitados había uno de lujo: Jesús.
Desde entonces se han ido creando ritos que, en caso de no cumplirse, se supone pueden traer desgracia a los contrayentes, y en especial a la novia.
Partiendo de la confección del traje, hasta la elección de los complementos y pasando por la celebración, todo está dirigido a asegurar y compartir la felicidad de la pareja.
Seguro que todas recordaréis cuanto se escribió y se habló acerca de cómo repercutiría en la suerte de nuestros Príncipes la lluvia torrencial que cayó en Madrid el día de la boda de Dña. Letizia y S.A.R. el Príncipe Felipe.
Supongo que también conoceréis el famoso dicho de: "El martes ni te cases ni te embarques" y menos si es día trece.
La novia además, debe llevar algo viejo, nuevo y de color azul, además de la clásica liga.
El novio no deberá ver ni saber nada acerca del modelo del traje elegido por la novia.
A la salida del juzgado o del templo se les arrojará arroz, para desearles suerte y fecundidad.
Hay otras supersticiones menos conocidas porque han caído en desuso, tales como:
- Si no quiere ser desdichada, la novia no deberá probarse el vestido el día anterior y nunca deberá hacerlo a la luz de las velas.
- El novio deberá llevar un pañuelo que habrá sido planchado por él mismo, no cometiendo el error de dárselo a planchar a su madre.
- El novio también deberá cuidar que, al colocar el anillo a la novia, éste llegue hasta el final del dedo.
Estas y otras muchas supersticiones forman parte del consejo popular y, por supuesto, depende de cada uno el prestarles atención o ignorarlas, pero de lo que no nos cabe duda alguna es de que todas ellas forman parte de nuestra historia y algunas todavía de nuestro presente.
Curiosidades
Durante siglos, las perlas han sufrido una gran injusticia, siendo condenadas por la sabiduría popular al olvido, especialmente en las bodas.
Se creía que las perlas anunciaban lágrimas, a excepción de que la novia hubiera nacido en junio. En ese caso, parece ser que se escapaba del maleficio, ya que es el amuleto de su mes de nacimiento.
Sin embargo fueron utilizadas como un medio para la llegada de los hijos. Tanto es así, que antiguamente era una práctica muy usual colocar una perla debajo de la almohada, en la creencia de que ello contribuía a que la mujer quedara embarazada.
Actualmente han sido rescatadas por la moda y la alta joyería con toda una renovada belleza. Los diseñadores llevan muchos años insistiendo en la utilización de las perlas en sus creaciones, pese a leyendas y dichos populares.
Por el contrario, los diamantes han sido una de las piedras preciosas más valoradas y a la que se la atribuyen propiedades mágicas, entre las cuales destacan su poder contra los venenos, las enfermedades y todas las fuerzas del mal. Pacifican el espíritu a la vez que favorecen los partos.
A lo largo del tiempo, el diamante se ha distinguido también como uno de los regalos de pedida más demandado, quizás porque obsequiar con un diamante el novio o la familia a la novia es una clara muestra social de buena disponibilidad económica.
Las modernas técnicas de tallado y pulido han conseguido extraer toda la belleza de la piedra, de tal forma que cada una de sus facetas irradie luz blanca, y así, el filtro amoroso del conocido eslogan "un diamante es para siempre" continúa ejerciendo su magia en nuestros días.

EL FAMOSO LIBRO DE FIRMAS

El libro de firmas: un detalle para el recuerdo

Una de las últimas novedades en el protocolo nupcial son los llamados "libros de firmas".

Al final de la ceremonia, tanto religiosa como civil, se firma el acta del expediente matrimonial aportado por el registro civil. Este acta necesita de la firma de dos testigos, aunque normalmente se permite que la firmen muchas más personas, tantas como los novios deseen.
La inclusión de la firma de múltiples testigos, es un elemento protocolario, que responde al deseo de los novios, de dignificar a algunos de sus invitados por encima de los demás. Este detalle, es correcto e incluso necesario en caso de bodas regias o de personas de estado, pero insuficiente, ya que probablemente en la elección dejáis a muchos de vuestros invitados más queridos fuera de esta selección.
Por todo ello, se ha ido abriendo hueco en las celebraciones nupciales el llamado libro de firmas, que es, como su propio nombre indica, un libro con hojas en blanco donde todos y cada uno de los asistentes al acto pueden dejar constancia de su presencia, además de añadir comentarios y buenos deseos para los esposos. Este elemento suele tener la portada y contraportada decorada con tela, corcho o incluso motivos vegetales incrustados. También se hacen por encargo con el nombre de los contrayentes y la fecha del enlace.
El momento ideal para que los invitados puedan acceder a él para firmar es el cóctel o el banquete. Son momentos largos y relajados, donde se puede buscar la inspiración necesaria para poder incluir una frase cariñosa o divertida que les quede a los novios como recuerdo.
Particularmente me decanto por el cóctel, porque la movilidad de los asistentes permite que todos tengan oportunidad de ver el libro y acercarse al mismo cuando y siempre que lo deseen. Durante el banquete, el libro puede circular por las mesas, pero esa fórmula es menos espontánea y natural. En ocasiones nos vemos obligados a ser ingeniosos en el momento en el que nos llegue el libro, y eso no siempre es controlable. Además tenemos que hacerlo delante del resto de la mesa, lo que tampoco es muy íntimo.
Posteriormente el libro de firmas se puede enriquecer añadiendo el programa musical que se ha interpretado en la ceremonia, la minuta del menú del banquete y otros pequeños elementos que recojan todos los detalles de un día tan especial.
Este pequeño detalle, os hará recordar gratamente a todos vuestros invitados más allegados. Su coste no es muy alto y su valor sentimental será, seguro, muy especial. Un último consejo: dejad siempre al lado del libro un bolígrafo, ya que los invitados no suelen tener a mano ninguno cuando van de fiesta.

jueves, 15 de septiembre de 2011

TODO EL PROTOCOLO DE UNA BODA COMPLETA Y LO QUE CONLLEVA

VAMOS A EMPEZAR POCO A POCO Y POR PARTES PARA QUE PODAMOS DISFRUTAR JUNTOS DE ESTE GRAN MUNDO TAN LLENO DE DETALLES Y SOPRESAS.

INVITACIONES DE BODA

Invitar con clase, y clases de invitación

Es conveniente que la tarjeta de invitación sea elegida con sumo cuidado por los futuros esposos, pues refleja vuestro gusto y personalidad, a la vez que transmite el estilo, más o menos formal de vuestra boda.

Además del diseño, es también importante cuidar el contenido. Que el texto sea sencillo y claro, que esté perfectamente destacada la fecha y hora de la celebración de la ceremonia, así como la del banquete y la dirección exacta de donde se celebrará este. En el caso de que el lugar esté distante y hayáis optado por poner a disposición de vuestros invitados un autocar, hacerlo constar. Para aquellos que vayan con coche propio, es conveniente acompañar la tarjeta con un pequeño plano indicativo para facilitar la llegada. No olvidar nunca incluir la confirmación de asistencia y, mi sugerencia, es que incluso marquéis una fecha límite, ya que así tendréis una mayor facilidad en la confirmación de menús.
Deberéis enviarlas con dos meses de antelación a la fecha de vuestra boda y siempre hacerlo en un sobre personalizado, escrito a mano con letra muy clara y cuidada, conservando, en la medida de lo posible, el mismo estilo que la letra impresa del interior de la tarjeta.
En el caso de amigos y familiares cercanos a los que veis con cierta frecuencia, es un detalle personal y de buen gusto que la entrega la hagáis personalmente.
Hay que tener en cuenta el rango o posición que ocupa la persona a quién se dirige el sobre. Esto es muy importante cuando entre los invitados hay militares, diplomáticos y otros.
El tratamiento más respetuoso es el de Señor Don o Señora Doña, independientemente de la profesión y posición dentro del grupo social.
Cuando vayáis a elegir las invitaciones, es conveniente que también elijáis la tarjeta de agradecimiento que posteriormente, una vez celebrada la boda, deberéis enviar a vuestros invitados. Un signo indiscutible de buen gusto.

TODOS ESTOS CONSEJOS Y TRUCOS PROTOCOLARIOS NOS SIRVEN A TODOS: TANTO LOS QUE ESTÉIS ORGANIZANDO VUESTRA BODA, COMO SI SÓIS INVITADOS, O TENÉIS FAMILIARES QUE VAN A CASARSE O AMIGOS. SERÁ DE SU AGRADO QUE LES AYUDÉIS A AGILIZAR TODO Y TENER UN ORDEN.

OS PASO MAS IDEAS

QUE DISFRUTÉIS MUCHO

UN SALUDO

VESTIRSE PARA UNA BODA

Nuestra imagen es nuestra primera tarjeta de visita y si queremos ser elegantes, también en la boda, debemos conocer a fondo nuestras características personales y físicas, haciendo un uso inteligente de ellas.

Lejos de tópicos, no podemos olvidar que es de suma importancia someterse a los usos de la etiqueta establecida en función del acto para el que tengamos que vestirnos. Aunque nadie nos dirá que nuestra forma de vestir no es la adecuada, nos sentiremos más seguros si seguimos determinados parámetros que van de la mano del buen gusto y la elegancia.

- Seguir la moda, no es ser su esclavo. Demuestra inteligencia y conocimiento, aquel que haciendo un "guiño" a la moda, adapta el color y el diseño de mayor vanguardia a su estética personal.
- La sencillez y la discreción son la mejor apuesta de elegancia. Hay prendas muy vistosas y audaces que no siempre son aconsejables.
- Nuestro cuerpo es la "percha", por ello no debemos nunca olvidar que las prendas deben elegirse teniendo presente nuestra fisonomía. En este sentido me permito recordaros que los colores oscuros adelgazan; que las rayas verticales, los colores neutros y los trajes de una sola pieza (vestidos) alargan la silueta. Por el contrario, las rayas horizontales y las telas gruesas engordan, los estampados y colores muy vivos o llamativos, junto a los trajes de dos piezas (falda y blusa), acortan la silueta.
Etiqueta
En ocasiones muy especiales los anfitriones comunicarán a sus invitados el tipo de indumentaria más correcta para asistir a la ceremonia. Pero como no suele ser lo más habitual, marcamos unas pautas generales.
Para el hombre
- El chaqué es la prenda de etiqueta que se utiliza durante el día (por la mañana y hasta el atardecer). La mayor innovación la encontraremos en el chaleco y los complementos. Prendas que a través del tejido y los tonos aportarán color y vanguardia.
- El smoquin es el comodín de la etiqueta y nos rescata de muchas situaciones ambiguas. Su utilización está recomendada para tarde-noche.
- El frac es una prenda reservada para ocasiones de gran solemnidad y máxima etiqueta. Su uso es nocturno, y sólo como excepción se admite durante el día, en actos de especial relevancia.



Para la mujer
- El vestido de cóctel, es corto hasta la rodilla o un poco por debajo. Se puede acompañar con joyería y bisutería de audaces diseños, pero evitando la sobrecarga. El bolso recomendado es el de mano. Es mejor vestir con medias, aún siendo verano.
- El vestido corto deberá ser hasta la rodilla o ligeramente por encima, sin llegar a una minifalda. Los diseños y tejidos vendrán marcados por la moda y los complementos, en este caso, desempeñan un papel fundamental.
- El vestido largo o traje de noche deberá cubrir las piernas en su totalidad y es la prenda de más etiqueta del vestuario femenino. Se caracteriza por su elegancia y por la utilización de telas de gran calidad: rasos, sedas, terciopelos e, incluso incrustaciones de pedrería, lentejuelas, etc... El bolso siempre de mano y pequeño. Este es un atuendo que admite mayores libertades.

lunes, 11 de julio de 2011

NUEVAS PINCELADAS SOBRE LOS TRES GRANDES DE LA ELEGANCIA Y EL GLAMOUR MASCULINO

CHAQUÉ
 
Es la prenda de máxima etiqueta. Su hechura admite únicamente variaciones en la forma de la solapa, que puede ser en pico o clásica. El pantalón es negro, de corte clásico, con dibujo rayado en color gris y sin vuelta. El chaleco de corte tradicional en el mismo tejido del chaqué, el color convencional es gris neutro, aunque actualmente está admitido en gris perla u otro color que esté de moda. El chaleco, sólo para el novio también es admitido en blanco. La camisa debe ser blanca de cuello normal en tejido popelín o hilo. La corbata irá en tonalidades grises o si hay alguna variante color en el chaleco, en la tonalidad que combine con este. Los calcetines de hilo o seda pero siempre de color negro y. los zapatos negros de vestir en piel. En el ojal de la solapa se debe llevar un prendido, sino es así, puede llevarse un pañuelo blanco de seda en el bolsillo de pecho del chaqué, pero nunca deben llevarse los dos complementos juntos.

MEDIA ETIQUETA
 
Se puede usar en las mismas ocasiones que el chaqué, consiste en una americana de corte normal, de una fila o cruzada, pero los bolsillos no deben llevar solapa que los cubra. El resto de las prendas y complementos, son los descritos para el chaqué.

El uso de estas prendas de máxima etiqueta, en ceremonias de riguroso protocolo, obliga a su utilización al resto de los invitados aunque también pueden llevar traje oscuro. No obstante si la ceremonia no reúne estas condiciones y si el novio lleva este atuendo en aconsejable que el padrino lo lleve igualmente.

FRAC
 
Es una prenda de máxima etiqueta para grandes ocasiones, pero solo se puede utilizar en bodas que empiecen a partir de las siete de la tarde, ya que en un tiempo horario anterior, es incorrecto lucirlo.
 
SMOOKING
 
 nunca se debe utilizar para bodas, ya que a pesar de ser una prenda de etiqueta, solo está indicada para fiestas de noche

ESMOQUIN, FRAC Y CHAQUÉ

EL ESMOQUIN

Conocido por los británicos como dinner jacket o black tie y por los americanos como tuxedo o tux es un atuendo que denota, ante todo, elegancia, clase y saber estar.

Su origen se remonta a 1860, cuando Henry Poole & Co confeccionó una smoking jacket para el Príncipe de Gales (más tarde Eduardo VII) para que lo vistiera en fiestas informales. En primavera de 1886, el Principe invitó a su casa de Sandringham al americano James Potter a cazar. Potter le preguntó que era lo más recomendable vestir para las cenas y el Príncipe de Wales le aconsejó visitar Henry Poole & Co. Cuando Potter regresó a su casa de Nueva York, la chaqueta que se trajo de Londres se popularizó muy rápidamente en el Tuxedo Park Club (sociedad de millonarios con inquietudes comunes en caza y pesca en el área de Tuxedo). Es desde entonces que se denomina tuxedo en Norteamérica a la dinner jacket británica.La dinner jacket es un atuendo que siempre ha representado el look semi-formal y sólo después de la Segunda Guerra Mundial se empieza a considerar como formal. No hay que olvidar que su uso ha estado siempre más cerca de fiestas que de actos formales.
El tuxedo sólo es apropiado para ocasiones de noche. Todo uso que no sea éste es simplemente incorrecto. De ahí que vestirlo en bodas no sea acertado. Todavía no he asistido a una boda donde la ceremonia sea de noche, o donde los invitados se cambien de ropa una vez que la luz solar ha desaparecido por lo que a la hora de ir a una boda es mucho mejor seguir las pautas del artículo de la semana pasada. Por mucho que las nuevas corrientes se empeñen en “imponernos” la dinner jacket en las bodas nunca debemos caer en semejante error.
Seguramente la dinner jacket, es el atuendo de la época Victoriana que mejor ha sabido resistir el paso del tiempo. Si en los años 30 era el conjunto preferido de los bon vivants del momento como Cole Porter y Noel Coward, en los 50 no se lo quitaban ni Frank Sinatra ni Dean Martin. Ahora uno de sus máximos valedores es el agente secreto más famoso del Imperio Británico.

Este tiempo que nos ha tocado vivir no conoce de conceptos como elegancia o formalidad y las oportunidades para lucir un tux son cada día menos frecuentes.


La etiqueta de la dinner jacket

El la época Victoriana y en la Eduardina los tuxedos sólo se utilizaban para ocasiones informales. Era la época en la que frac se vestía en toda reunión de caballeros que se celebrara después de las seis de la tarde y en la cual estuviera presente una mujer (incluso se usaba para cenar en la propia casa). En el periodo entre-guerras la white tie se reservó para ocasiones de gran formalidad como balls, bailes, recolección de fondos y el tuxedo se popularizo como atuendo de “evening wear”. En los años 40 y 50 se vestía el esmoquin para asistir a fiestas formales, cenas, ir al teatro. Su uso disminuyó en los años 60 y 70 y en los 80 resurgió recuperando parte de su esplendor en determinadas zonas geográficas y en ciertos ambientes elitistas.
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Aunque el uso del frac está pensado para los actos más formales, éste sólo se debe vestirse si en la invitación lo especifica. Si no es así siempre es más seguro decantarse por un esmoquin.

Las famosas cenas de los country clubs requieren de un tuxedo, como también es obligatorio su uso para las cenas en la Casa Blanca o en actos de recolección de fondos.

Aunque en las puestas de lago se observa últimamente el tuxedo; es el frac la prenda adecuada. Mucho tiempo atrás sólo el padre y el chico a presentar en sociedad llevaban frac y el resto de los caballeros esmoquin.

Ante todo, no debemos nunca olvidar que el vestir un tipo de ropa es una muestra de respecto al acto a celebrar y al anfitrión.El esmoquin está formado por diferentes prendas:

La chaqueta. Tanto la chaqueta sencilla como la cruzada son perfectamente válidas. La chaqueta sencilla obliga a cubrir la parte alta del pantalón con un fajín o un chaleco. Se puede llevar abierta o cerrada; llevará solo un botón y estará forrado del mismo material y color que las solapas. La opción de vestirla abierta cobra especial relevancia si nos decantamos por el chaleco.

Las solapas pueden ser, tanto en las chaquetas sencillas como en las cruzadas, con forma peaked lapel (terminación en punta) o shawl collar (terminación redonda). La terminación peaked label se considera más formal al ser una derivación de su hermano mayor, el frac. La shawl collar deriva de la smoking jacket y su uso es más apropiado para cuando la chaqueta es de color blanco (warm weather jacket).

El gorgorán siempre es mejor si la chaqueta es del tipo peake (terminación en puntas).
Es de gran importancia elegir bien el grado de brillo y textura de las solapas ya que nuestra pajarita y nuestro fajín serán igual a estas. De ahí que una vez más el gorgorán sea la opción más adecuada para las solapas.

La chaqueta deberá llevar un ojal practicable en su parte izquierda con su correspondiente lazo en la parte interna de para mantener la flor en su sitio.

El color de la chaqueta deberá ser negro. El principal compuesto del resto del traje es la lana; aunque una lana mucho más fina que la utilizada para confeccionar los trajes “normales”.
Toda dinner jacket deberá tener un bolsillo desde el cual lucir un pañuelo. Los bolsillos son tipo “slit”. Aquí no hay ninguna otra opción valida, independientemente de que la chaqueta sea sencilla o cruzada.

No debe llevar aberturas laterales como tampoco una central.


Las mangas suelen llevar cuatro botones forrados con el mismo tipo de seda que las solapas. También existe la posibilidad de que los botones no sean forrados sino lisos. De ser así se deberían dejar todos los botones del tuxedo sin forrar.

Los pantalones son del mismo tejido que la chaqueta y siempre llevaran raya. Nunca se ve la terminación superior del pantalón al ser la cintura tapada o con el cummerbund o con el chaleco o en el caso de haber elegido una chaqueta doble con ésta misma.

Las costuras laterales no serás visibles y se coserá una franja del mismo material que el de las solapas. Los bolsillos se posicionan de manera vertical y empiezan justo después de la costura de seda. Ni que decir tiene que este atuendo, respondiendo a su grado de formalidad, no admite la vuelta en el pantalón.

El chaleco y el fajín tienen la misión de proporcionar al atuendo final la mayor proporcionalidad lineal,
Si optamos por el fajín, éste deberá ser de seda negra en su versión raso o gorgorán. Escogeremos el material que hayamos elegido para las solapas de la chaqueta.Un buen fajín deberá llevar un pequeño bolsillo para poder introducir un par de entradas para la opera y, al igual que el chaleco, deberá llevar unas tiras elásticas para unirlo al pantalón. La camisa llevara puños dobles y tendrá la posibilidad de unirse al pantalón para que siempre permanezca en su sitio.
La pajarita (bow tie) es sencillamente obligatoria. Desgraciadamente el mal gusto hace que cada día se vea más el uso de la corbata con esmoquin. Esto es de todo punto inadmisible; por mucho que se empeñen en mostrárnoslo en las galas de los Oscar los actores del momento.
Su textura y color será igual a los que hayamos elegido para las solapas de la chaqueta. Siempre será de seda.



El tamaño y forma de la pajarita debe ir en proporción de las solapas de la chaqueta y del wing collar. Un wing collar de puntas anchas requiere de una pajarita también ancha.

Como regla general  las puntas de la pajarita deben quedar entre el contorno de la cara y el comienzo de los ojos.



Las “opera pumps” siguen siendo el zapato por excelencia para la black tie. Éstos han cambiado muy poco desde el S. XVIII y son los indicados para este atuendo. El lazo de los zapatos será de gorgorán y de seda.

Otra opción son unos zapatos oxford tipo balmoral charol. Aunque más cómodos y seguros a la hora de bailar son infinitamente menos elegantes. Nunca contemplaremos la opción de unos derby al ser demasiado informales para este atuendo.


Los calcetines deben ser de seda negros. Su color debe ser lo más próximo al color del lazo de los zapatos.


Los tirantes son obligatorios en la dinner jacket. Más allá de su función estética, éstos son necesarios si queremos mantener el pantalón en su sitio sin dejar en ningún momento que éste asome por debajo del chaleco o del fajín. Aunque su color es irrelevante al no verse, estos deben ser blancos o negros, o una combinación de los dos. La principal diferencia con los tirantes estándar es que las tiras que los unen a los botones del pantalón son de seda.

El pocket square debe ser de lino blanco y lo debemos vestir en su forma más conservadora (que la parte del pañuelo que sobresalga quede paralelo a la línea del bolsillo).

Una discreta flor es siempre bienvenida en la chaqueta. Si con la black tie vestieramos condecoraciones no deberemos llevar flor alguna. Si hemos optado por el pañuelo no es obligatorio usar una flor. No obstante una combinación de flor blanca con pañuelo blanco es siempre acertada.

El protocolo más estricto sólo habla de cuatro opciones validas de donde escoger:

De llevar reloj nada mejor que nuevamente escoger un reloj de bolsillo. Nunca deberemos llevar relojes ostentosos o de brazalete de acero.

Si necesitamos llevar un abrigo vestiremos un cherterfield overcoat con una bufanda de seda blanca.

De vestir sombrero éste deberá ser modelo Homburg. Si llevamos guantes deberán ser de piel grises.


ESTAS SON LAS PRIMERAS PINCELADAS DE ESTA VESTIMENTA TAN ELEGANTE Y QUE DEBE LUCIRSE CON ELEGANCIA Y CLASE.